Opinión

cara a cara

14 de enero de 2020, 3:00 AM
14 de enero de 2020, 3:00 AM

_Las letras del alfabeto no hubieran sido suficientes para denominar los planes urdidos por el MAS para perpetuarse en el poder. Así que el “plan B” que Evo echa de menos hubiera sido la enésima maniobra en ese sentido. 

Las descabelladas elecciones primarias, por ejemplo, no apuntaban a democratizar los partidos, sino a generar una determinación vinculante a favor del binomio ilegal en caso de que se hubiera caído el absurdo argumento del derecho humano a ser dictador. 

Prueba de la tramoya masista es que ahora ya nadie se acuerda de las elecciones primarias, ni siquiera el partido que las inventó, que sigue dependiendo del ‘insustituible’ para designar a sus candidatos de cara a las elecciones 2020. 

Algo similar sucede con los demás partidos, agrupaciones y candidatos independientes: todos van por su lado sin la posibilidad de que se ejerza una democracia interna antes de los comicios generales. Ante la falta de estructuras partidarias, seguiremos nomás apostando a los caudillismos de siempre. A menos que los candidatos valoren en su justa dimensión el sacrificio del pueblo boliviano en su lucha por salvar la democracia.

_He visto tres de las cuatro películas que han merecido la mayor cantidad de nominaciones a los premios Oscar 2020. Destaco de ellas las magníficas actuaciones de sus protagonistas, aunque los guiones resulten desconcertantes y los desenlaces, inesperados. 

Parece que estas rarezas se están volviendo la norma en Hollywood. Por otro lado, causa mucha alegría que las producciones cinematográficas nacionales hayan dado un salto cualitativo en todos sus aspectos. Santa Clara es prueba de ello.



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