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cara a cara

Juan Carlos Rivero 20/2/2020 03:00

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_Impresiona la sofisticación del narcotráfico. El caso del narcojet pone en evidencia el enorme despliegue que se da en varios países para mover la droga desde las fábricas hasta el consumidor. Para empezar, los ‘ladrillos’ de cocaína ya vienen con una suerte de logotipo que denota su procedencia y calidad; son el resultado de un proceso de refinación que parece desplazarse como si estuviera sobre la cinta transportadora de una fábrica. 

El producto acabado, en una cantidad industrial, finalmente llega a un aeropuerto de donde será recogida por un avión que cubre una ruta internacional. 

Se intuye que la logística debe considerar abastecimiento de combustible, evasión de controles, recepción de la ‘merca’, etc., lo que debe implicar una sincronización de reloj suizo. Y pensar que nos decían que en Bolivia solo operaban emisarios de los cárteles.

 _La ciudad de Sucre ha prohibido que los jueves de comadres sean matizados con la presencia de strippers. Y para hacer cumplir la medida, la Policía ha anunciado que pondrá un buen número de efectivos en las diferentes celebraciones. Elay, las abnegadas señoras –que aguardan todo un año para darse una escapadita de su rutina diaria y descansar de su príncipe azul que más parece sapo– ahora estarán vigiladas por unos recelosos pacos que intentarán aplacar cualquier impulso libidinoso de las féminas. Las autoridades dicen que están preservando la tradición, pero justo se acuerdan de hacerlo cuando se trata de las comadres.



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