Edición Impresa

OPINIÓN

Cara a Cara

opinión

Escucha esta nota aquí

Bolivia ha superado la barrera de los 2.000 muertos por Covid-19. Triste noticia que debe alarmar a la población, si es que no se quiere llegar a lamentar otros miles de muertos más. En las próximas horas el número de personas contagiadas será de 60.000 con sistemas de salud casi destartalados y un loable personal médico golpeado y con las fuerzas diezmadas peleándola a destajo y arriesgando su propia vida. Las autoridades sanitarias del país estiman que el pico llegará a fines de agosto o a principios de septiembre. A esa altura estaremos más estresados, más urgidos económicamente y con una cifra que supere los 120.000 contagios. Si el panorama se ve tan complicado y el problema mayor está en la población, es hora de poner las cosas en su lugar. La llave del problema radica simplemente en las medidas de bioseguridad que se deben respetar a rajatabla, no hay medias tintas. O nos cuidamos bien y respetamos las medidas dispuestas de la cuarentena o será un desastre. Parece fácil de entender y muy difícil de llevar a cabo por la indisciplina, la tozudez y el nomeimportismo colectivo.

La vecindad, en lo mismo, pero mal de otros, consuelo de tontos. Brasil, Chile, Colombia y Argentina han superado sus propias cifras de contagios en las últimas horas. El coronavirus se descontrola a medida que abren las restricciones. Como se tenía previsto, tras que se flexibiliza la cuarentena, los casos se comenzarían a reproducir; sin embargo, se temen picos que podrían desestabilizar aún más a nuestros precarios sistemas sanitarios. Queda la esperanza de una vacuna que en los próximos meses nos pueda sacar de esta situación cada día más crítica.