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cara a cara

Pedro Rivero Jordán 11/4/2021 05:00

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_Con elecciones en segunda vuelta en cuatro regiones del país y cuyos resultados pueden terminar de reconfigurar el mapa político nacional, este domingo toca a su fin un inédito, prolongado y desgastante proceso electoral. Fue un ciclo tortuoso en medio de una profunda crisis económica y de la inacabable emergencia sanitaria por el coronavirus.

_Como pocas veces, los bolivianos se sienten muy angustiados. Además de sus apreturas financieras y el riesgo latente para su salud, otras razones no les faltan. La unidad y la paz entre semejantes parecen quimera inalcanzable. Porque mentes perversas y mensajeros del mal estimulan la confrontación y el odio en un país en ebullición constante. En equilibrio precario al borde del abismo. Porque en medio de su laberinto, el Gobierno nacional tampoco ha formulado propuestas claras y concretas para mejorar la economía, generar fuentes de empleo y atraer inversiones.

_La angustia es mayor porque la vacunación contra el virus maldito que sigue infectando y segando vidas preciosas, va a los tropezones por la falta de dosis suficientes. Por las marchas y contramarchas del cronograma establecido. Porque tampoco hay disponible el antídoto contra la estupidez que ofrecía vacunas a cambio de votos y adhesiones a favor de candidaturas y líneas oficialistas. Dejando de hacer política con la salud, es necesario que el Gobierno de Luis Arce refuerce e impulse gestiones a todo nivel para que Bolivia no quede irremediablemente a la cola esperando misericordia, mientras el resto del planeta se sigue vacunando y protegiendo.



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