Opinión

cara a cara

18 de abril de 2021, 5:00 AM
18 de abril de 2021, 5:00 AM

_Del ministerio a la cárcel. Es el tránsito tortuoso de Edwin Characayo, el ex ministro de Desarrollo Rural pillado con las manos en la masa recibiendo un jugoso botín. A cambio debía facilitar trámites para el saneamiento de tierras en un municipio cruceño. De las tantas que se trafican sin freno hace tiempo largo en Santa Cruz. Pero la ‘operación’ se truncó cuando la policía lo capturó ‘infraganti’. Ahora debe responder a las acusaciones por beneficios en función del cargo, por armar un grupo corrupto y otros delitos.

_El defenestrado ministro es parte de los ‘interculturales’ y el despacho a su cargo era una cuota de poder. La entrega el régimen de turno para pagar lealtades. Los ‘hermanos’ de Characayo en su comunidad consideran que una ‘mano negra’ le hizo pisar el palito. Que su caída en desgracia fue planificada. Que son cosas de la derecha, de las logias, en fin… Al mismo tiempo emplazaron al ministro de Gobierno para que explique qué pasó. Y además hicieron saber que no están dispuestos a perder sus ‘cupos’ en el gobierno de Arce por el apoyo que recibió de ellos.

El poder corrompió a Characayo. Por eso metió la mano en la lata. Además era incompetente. A él lo designaron ministro por su relación política y no por trayectoria profesional. Y la incompetencia es una forma de corrupción. Nuestros gobernantes deciden y escogen mal, en vez de rodearse de gente con conocimientos, honradez y experiencia. Con sentido del deber para servir al país, a su comunidad. ¿Tomarán nota los gobernadores y alcaldes electos?



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