Opinión

cara a cara

8 de julio de 2021, 5:00 AM
8 de julio de 2021, 5:00 AM

_Si hay tensión por la tierra en Santa Cruz, en gran parte es responsabilidad del INRA. Mantenerse como un ente aislado de los sectores involucrados, de no brindar información transparente y de obedecer a una lógica nacional sin tener en cuenta las realidades regionales han dado lugar a lo que tenemos en este momento. A ello se suma la dotación de títulos agrarios sin informar, menos consensuar con los municipios y privilegiando a las comunidades politizadas a favor del oficialismo, en desmedro de indígenas y campesinos del oriente. Todo eso forma un caldo de cultivo muy peligroso.

_La Ley INRA establece la conformación de una Comisión Agraria Nacional y nueve comisiones agrarias departamentales. Las últimas deben ser convocadas por las gobernaciones. Si existen en la ley es porque las autonomías subnacionales tienen que ver con el manejo agrario. Decir lo contrario, parece obedecer más a una lógica política que técnica. Y, lamentablemente, solo atiza el fuego creciente de malestar en el departamento de Santa Cruz. Con ello el INRA incentiva la falta de diálogo y la confrontación, que puede tener lamentables consecuencias.

_Cuando el tema es tan delicado, las posturas inflexibles de unos y otros, es combustible sobre fuego. Si hubiera interés por resolver el problema, las bravuconadas pasarían a segundo lugar y prevalecería un espíritu de construcción de acuerdos, de encontrar puntos comunes que, sin duda, existen.



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