Opinión

cara a cara

14 de julio de 2021, 5:00 AM
14 de julio de 2021, 5:00 AM

_Una de mis visitas a Cuba fue en 2009 como invitado para un vuelo inaugural de TACA entre Lima y La Habana. Lo compartí con otros periodistas, agentes de viajes, turoperadores y unos cubanos ‘viajeros frecuentes’ entre la isla y Bolivia que identifiqué a bordo después de que en Viru Viru, donde se inició el periplo, depositaran varias y voluminosas bolsas con mercadería diversa. Estaban incluso acomodados en primera clase junto al embajador cubano de ese tiempo en el país y que seguía como una sombra al entonces presidente Morales en actos oficiales.

_Durante la escala en la capital peruana, supe de buena fuente que mi presencia en el grupo no era del agrado del diplomático. Recelaba de lo que escribiría a mi retorno. Tras el aterrizaje en el aeropuerto José Martí me sorprendió no encontrar mi maleta. La habían ‘secuestrado’ funcionarios recelosos y hasta torpes conmigo porque los rayos X detectaron dizque un ‘sofisticado aparato de comunicación satelital’ en su interior, según me dijeron en tono inquisitivo. Aún yo no usaba celular... Igual fui demorado y tuve que demostrar que no traía nada ‘sofisticado’ y no había llegado a Cuba en plan de espionaje ni como enviado del Imperio. Pasé un mal rato y por algún motivo relacioné el incidente con el embajador al que le caía indigesto.

_Evoco ese episodio esperanzado en que la brutal represión de la dictadura obsoleta e inconmovible, no ahogue el grito de miles de cubanos clamando por la patria, la vida y la libertad en la bella y cálida isla caribeña.



Tags