Opinión

cara a cara

29 de julio de 2021, 5:00 AM
29 de julio de 2021, 5:00 AM

_La Fiscalía pretende cerrar el caso fraude sobre una suma de contradicciones que son irrespetuosas con la inteligencia ciudadana. De la noche a la mañana aparece un peritaje encomendado a una consultora de la Universidad de Salamanca, elaborado por dos estudiantes y un docente con doctorado. El documento se realizó 17 meses después de las elecciones de 2019, sobre una muestra restringida que nadie conoce, salvo el Ministerio Público. Además, los resultados revelan irregularidades en el proceso: hubo invasión al sistema electoral desde equipos ajenos al servidor del TSE; se borró información de uno de los servidores de la institución y eso impide saber cuál fue su comportamiento. A pesar de esos y otros hallazgos, los autores del informe dicen que no hubo fraude. Y en una acción más partidaria que seria con el país, el fiscal Juan Lanchipa dispone el cierre del caso por la manipulación de los comicios de 2019.

_¿Cómo queda la fe del Estado boliviano? En 2019 fue el Gobierno de Evo Morales el que se comprometió a respetar los resultados de la auditoría a las elecciones que estaba haciendo la OEA. Claro, hasta que se demostró que los resultados no eran confiables y recomendaron una nueva elección. La gran diferencia es que el peritaje de los expertos de la OEA se hizo 10 días después de los comicios, fue en el país y con expertos de 18 países. Además, no solo fue sobre el sistema electoral, fue revisando las actas y la cadena de custodia. En todos los estadios se hallaron irregularidades. Hasta ahora nadie ha podido refutar con datos concretos la contundencia del informe de peritos de la OEA.

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