Opinión

Cara a cara

13 de agosto de 2021, 5:00 AM
13 de agosto de 2021, 5:00 AM

_El fiscal Juan Lanchipa se ha revelado como un escurridizo funcionario que parece haber olvidado que representa a la sociedad boliviana. La última vez que compareció públicamente fue el 27 de julio pasado. Sin admitir preguntas, presentó una pericia informática encargada, como traje a medida, a la Fundación de una Universidad española. El objeto del estudio apuntaba a eliminar el proceso fraudulento de las elecciones generales de 2019, desvirtuando la auditoría vinculante encomendada a la OEA y que desveló una “manipulación dolosa” de los datos. Un nuevo comunicado de la organización ratifica que hubo dolo en los comicios que calificó como “vergüenza y grave afrenta a la democracia en el hemisferio”. Lanchipa Ponce le debe una explicación al país. A todos los bolivianos. Debería dar la cara en vez de enviar a sus subalternos a que, de cualquier modo, le saquen las castañas del fuego.

_Con el quebranto de su salud física y mental reflejado en su angustiada expresión, la expresidenta Jeanine Áñez ve prolongarse irremediablemente el vía crucis al que sus implacables juzgadores y carceleros la tienen sometida desde marzo pasado. Es así que tardó menos tiempo en volver a su encierro en el penal de Miraflores que durante la valoración cardiológica a la que fue sometida en un hospital de La Paz. El IDIF había recomendado que ella fuera examinada por especialistas en un centro de tercer nivel y se le practicaran chequeos médicos más exhaustivos. Ante un gobierno inconmovible, el ensañamiento contra una mujer en estado de indefensión no parece tener límites.

Tags