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Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 24/9/2021 05:00

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_Una de las mejores honras a la gesta épica del 24 de septiembre de 1810, viene en camino. Es la travesía de los pueblos indígenas del Oriente, Amazonia y Chaco en defensa de la tierra y territorio, por el respeto a su identidad, sus usos y costumbres. Frente al avasallamiento de lo que es suyo, de lo que les pertenece ancestralmente, lo encarna el espíritu indómito y libre de centenares de marchistas bajo la guía de liderazgos sólidos, incorruptibles e inspiradores. Todos ellos llegarán con su carga de fatigas. Con las piernas acalambradas y los pies ampollados de tanto caminar bajo el sol ardiente. Pero nada los frenó en su propósito. En su actitud firme y determinada tampoco hizo mella el gesto soberbio e insensible de empoderados omnímodos que ignoraron deliberadamente su esfuerzo.

_A casi un mes de su arranque desde Trinidad, la columna demorará su arribo a Santa Cruz de la Sierra donde oficializará sus demandas. En algunas ‘pascanas’, esas demandas fueron discutidas y consensuadas por un Parlamento Indígena que constituye el máximo ente representativo de un sector desconocido y postergado en sus reivindicaciones. La vigilia en su espera se extiende acompañada por marchistas chiquitanos que, sustentando similares causas, anticiparon su arribo desde la ‘cuna de la cruceñidad’.

_Los cruceños van a reconocer y aplaudir a los héroes de septiembre. Lo harán cuando lleguen con sus pulsaciones aceleradas por la emoción y las banderas del Patujú ondeando bajo vientos de esperanza por tiempos de mayor ventura para la región y el país.

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