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Cara a Cara

27 de enero de 2022, 4:00 AM
27 de enero de 2022, 4:00 AM

El caso de Maximiliano Dávila quema las manos del Gobierno. Nadie puede negar que este policía fue el hombre al que Evo Morales le confió la lucha antidrogas en el país y ahora la DEA ha descubierto que usaba su cargo para que se usen aeropuertos bolivianos como salida de droga a EEUU. Según el informe de la agencia estadounidense, Dávila comenzó con esas actividades en 2019 (cuando Morales era presidente). Ahora el ministro de Gobierno presenta otro informe en el que dice que sus operaciones empezaron en 2020, en la gestión de Jeanine Áñez. En medio de tanta contradicción, el entorno de Evo ataca al ministro de Gobierno. Todo está turbio y es en el cruce de acusaciones que salen las verdades. Habrá que estar atentos.

Bolivia es el mundo del revés. Jesús Vera, el dirigente vecinal que fue acusado por la quema de los buses PumaKatari, es ahora quien procesa al exalcalde Luis Revilla por supuesto sobreprecio en la compra de los buses. El que fuera edil de la sede de Gobierno pidió declarar ante la denuncia y le rechazaron la posibilidad; sin embargo, ahora ordenan su detención para que declare. ¿Quién entiende? Probablemente solo lo hacen quienes manejan los hilos que mueven a los fiscales, los hilos políticos que usan a la justicia como instrumento de persecución a los opositores que les hacen sombra. Entre tanto, el dirigente Jesús Vera fue liberado y se pasea por las calles paceñas sin que se hubieran esclarecido los incendios en el depósito de los buses y en las casas de una periodista y del exdefensor del pueblo.

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