OpiniónOPINIÓN

Cara a Cara

10 de febrero de 2022, 4:00 AM
10 de febrero de 2022, 4:00 AM

La violencia machista está también en la política. Unas 100 concejalas han sufrido acoso político de parte de sus colegas varones, desde que asumieron en mayo de 2021. Las pusieron en la candidatura para cumplir la ley de cuotas, pero cuando asumen funciones comienza el hostigamiento contra ellas. Esto ocurre en todo el país, en municipios grandes o pequeños. Son presionadas por sus suplentes y por sus partidos políticos para que renuncien o para que no cumplan su rol fiscalizador a cabalidad. Cuando ellas denuncian, los casos se estancan en el Ministerio Público, también dominado por hombres.

 ¿Qué credibilidad se puede tener en la comisión que revisa los casos de feminicidio si los actores políticos que la integran son parte de la estructura partidaria que acosa y violenta a las mujeres? El problema de la violencia de género es mucho más profundo de lo que se quiere afrontar. La realidad es crítica y debería ser tomada en cuenta por las autoridades. La población está cansada de shows mediáticos que buscan tapar las atrocidades que esconde la mentalidad patriarcal imperante.

 Violencia es feminicidio, pero también es el alto índice de desempleo o deserción escolar que hay en la población femenina. Si bien parecen temas diferentes son parte de la misma realidad, que llega al mismo resultado. Bolivia es un país machista en el que se agrede todo el tiempo a la mujer, a cualquier edad y en cualquier estrato económico, social o político.

Tags