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Cara a Cara

16 de febrero de 2022, 4:00 AM
16 de febrero de 2022, 4:00 AM

En tres días se registraron 88 accidentes de tránsito en Santa Cruz. Casi 30 cada 24 horas. El más grave costó la vida de ocho personas. Un minibús impactó violentamente contra un camión estacionado a un lado de la carretera a la altura de Los Troncos, al este del departamento. La tragedia fue atribuida al exceso de velocidad. ¿Habrá tenido el chofer del vehículo más dañado por la colisión la experiencia y responsabilidad exigibles en el transporte público? Probablemente, no. Por otros trágicos hechos viales, se elevó a 12 el total de víctimas fatales mientras que sumaron 87 los lesionados con diverso grado de gravedad y más de una decena los ebrios al volante. Son los números elevados que arroja la falta de prudencia entre muchos conductores y la necesidad de aplicar controles más rigurosos y eficaces en las rutas departamentales y nacionales.

 Transitar por calles y avenidas de Santa Cruz de la Sierra es una experiencia torturante. Como en ninguna otra parte del país. Al creciente caos vehicular por la falta perenne del reordenamiento del transporte público, se suma el desacato llevado a extremos de las normas básicas para la conducción de un motorizado. Pese a la crisis, el parque automotor no deja de crecer. Tampoco el enjambre de temerarios motociclistas ‘delivery’ que a todo gas zigzaguean en medio del tráfago infernal. Por si fuera poco, el corte sin aviso y abusivo de vías para obras diversas aumenta el atolladero y lleva a tope los niveles de estrés en una ciudad donde se degrada cada vez más la calidad de vida para su gente.

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