Opinión

Cara a cara

7 de marzo de 2022, 4:00 AM
7 de marzo de 2022, 4:00 AM

Hay que avanzar, a pesar de los políticos. Todo parece indicar que es el tiempo de la sociedad civil. Como las autoridades no saben qué ciudad metropolitana quieren de aquí a 40 años, está perfecto que haya grupos de profesionales reuniéndose para imaginar, soñar, planificar y proponer el futuro. Ese es el sino de Santa Cruz. Ya pasó en el siglo XX, cuando era evidente que no iba a haber ni losetas ni servicios si los cruceños se sentaban a esperar la voluntad del Estado. Ahora ocurre igual. La presión surge desde la ciudadanía y así se arranca el progreso. Lo que queda claro es que esta urbe registra uno de los mayores crecimientos del continente. Por eso es fundamental crear el futuro como conviene y no como salga. Que los políticos sigan en el corto plazo y que no estorben en la construcción del futuro.

Desde la sociedad civil también hay que reconciliar a Bolivia. Si los políticos sembraron odio entre alteños y cruceños, que sean los ciudadanos los que demuestren que estas dos urbes pueden complementarse. Ser bolivianos debe ser el punto de convergencia. El dirigente Roberto de la Cruz lanzó el desafío y es importante tomarlo y ejecutarlo. Que lo hagan las dos ciudades más grandes de Bolivia será una gran señal. Ya el país está cansado de tanta confrontación. Dejar la solución en manos de masistas y opositores (con radicales en ambos bandos) será postergarla por años. Ya es tiempo de superar las diferencias, como única alternativa para mirar el desarrollo, salir de la rutinaria queja y el paso del cangrejo.



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