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Cara a Cara

9 de marzo de 2022, 4:00 AM
9 de marzo de 2022, 4:00 AM

De la vida privada de Vladimir Putin poco se sabe. En los 22 años de su mandato autoritario y férreo en Rusia, no se conoce una ‘foto oficial’ en familia. Se atribuye el hecho a un secretismo impuesto por razones de seguridad. No obstante, se sabe que Putin estuvo casado durante 20 años con Ludmila Shkerebneva de quien se divorció en 2013. En el matrimonio nacieron sus hijas Mariya y Yekaterina. La primera de ellas le habría dado sus dos únicos nietos. La segunda renunció al apellido paterno y lleva el de su abuela materna Yekaterina Tijonovna.

 Irpin es una pequeña localidad a 24 kilómetros de Kiev, la capital de Ucrania que las fuerzas invasoras de Putin quieren tomar a cualquier precio. Por eso, el domingo masacraron a un pueblo indefenso con una lluvia letal de cohetes y morteros sobre la carretera por la que a pie estaban siendo evacuados civiles. Mujeres y niños en su mayoría ayudados por militares ucranianos. El bombardeo no cesó durante la evacuación. Fue en Irpin donde una fotoperiodista de The New York Times, captó la imagen terrible de una familia, madre y padre y sus dos hijos, ensangrentados y sin vida sobre una calle. Una imagen que Putin, con su mirada gélida, debe haber visto sin inmutarse.

Según monitoreo de la ONU, 364 civiles ucranianos, entre ellos una docena de niños, son víctimas de la barbarie rusa. Con las manos manchadas de sangre inocente, el carnicero del Kremlin ya es maldecido y despreciado por la humanidad que él amenaza con su arsenal nuclear y espera que pague cuanto antes por su crimen atroz contra Ucrania y su pueblo.

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