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Cara a Cara

10 de marzo de 2022, 4:00 AM
10 de marzo de 2022, 4:00 AM

¡Qué exagerados estos maestros que piden ítems de educación! Eso dice el ministro del área en una respuesta simplona a una necesidad urgente en el país. Hace casi dos años se suspendieron las clases presenciales y se improvisaron las virtuales. En este tiempo poco o nada se ha incrementado el presupuesto para educación. Una primera gestión fue clausurada y la siguiente (2021) con grave déficit de recursos y de formación de los docentes. En un tiempo diferente y con otros requerimientos no hubo un trabajo concienzudo que demuestre real preocupación por la formación de niños y adolescentes. Ahora los chicos vuelven a las aulas y no alcanzan los docentes. Incluso hay padres y madres de colegios fiscales que deben poner dinero para garantizar que sus hijos tengan profesores. Ya es tiempo de tomar la educación en serio y dejar las respuestas simples y absurdas.

 Hace dos años llegó el covid a Bolivia. 21.000 personas murieron, según las estadísticas oficiales. Los bolivianos sufrimos mucho por la muerte de seres queridos, crisis económica atroz y otros efectos. Y, sin embargo, parece que no se aprendieron las lecciones. Apenas pasa de la mitad del total el porcentaje que tiene dos vacunas contra la enfermedad. El barbijo, el alcohol en gel y el distanciamiento social van desapareciendo entre los hábitos de la gente. En cambio, va ganando el jolgorio: permisos para carnavalear y hacer fiestas sin límite de horario, entre otras cosas. La educación ciudadana no se convirtió en una campaña permanente. Y, bueno, poco a poco todos nos vamos preparando para la quinta ola.

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