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Cara a Cara

24 de marzo de 2022, 4:00 AM
24 de marzo de 2022, 4:00 AM

La intolerancia está superando límites. Que un comensal golpee al que lo atiende, que una mujer piquetee los ojos de un cajero o que otro grite a una joven de atención al cliente son situaciones extremas que revelan síntomas de algo malo en la sociedad. No se puede normalizar ese tipo de conductas, porque si se lo hace se estará admitiendo que vamos para atrás, en lugar de mejorar nuestra calidad como seres humanos. Es cierto que cada día todos vivimos angustias existenciales, pero nada justifica atacar al más débil; nada es válido para desconocer al otro, al que está al lado. Es una verdadera ilusión pensar que el mundo está hecho para la autosatisfacción y que, en esa perspectiva, todos tienen que ser serviles y funcionales a los caprichos personales.

 El fervor ha desaparecido. Aunque suene antipatriótico, la causa marítima ya no genera las mismas emociones que antes del fallo del Tribunal de Justicia Internacional, ubicado en La Haya. Si hace años se entonaba el Himno al Mar con convicción y emoción, ahora hay mucho discurso y poca convicción. La realidad golpea duro y para los bolivianos hoy es más importante abrirse a dialogar sobre migración, contrabando, lucha contra el narcotráfico y comercio bilateral con Chile. Hay una gran frontera entre ambos países y hay intereses compartidos que es preciso abordar en una agenda común. Pedir acceso soberano al mar es una quimera, por ahora, cuando sería más importante tener un acceso al Pacífico conveniente. El juicio en el Tribunal Internacional mató las esperanzas.

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