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OPINIÓN

Cara a Cara

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Monica Salvatierra 23/5/2022 04:00

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Malena es una mamá de 5 hijos que no llega a fin de mes con alimentación saludable ni cubriendo las necesidades básicas de su familia. A Andrea, además de la pobreza, ahora la golpea una grave enfermedad de su hijo y la depresión de ambos. No tienen para costear los medicamentos y la ayuda es la luz que les ayuda a pasar los días. Ángela saca apenas Bs 700 por cuidar a un niño medio tiempo. ¿Qué se les dice a esas familias, seres de carne, hueso y sentimientos que viven en Bolivia y que no saben dónde está la recuperación económica que proclama el Gobierno? Las historias están en la edición de El Deber del domingo 22 de mayo. Son realidades, no discursos. Son hechos contundentes que necesitan un piloto que sepa hacia dónde conduce el barco de la economía nacional.

 

 

La comunidad de la Uagrm le dijo no a la reelección en esta casa de estudios superiores. Sin proponérselo, se está marcando un sendero para que se acaben los dirigentes ‘dinosaurios’ y los docentes (convertidos durante décadas en autoridades académicas) que solo acumulan poder, pero que no le hacen un aporte significativo a la sociedad. En medio de tanto cinismo con dirigentes como Max Mendoza (52 años de edad y tres décadas sin pasar del segundo año de su carrera) en el sistema universitario de Bolivia, son luces de esperanza las que salen de la Uagrm. Hay que aclarar que son muchos los ‘Max Mendoza’ y que el problema no es de personas aisladas, sino de todo un sistema que debe ser limpiado con carácter de urgencia. ¡Enhorabuena universidad moreniana!



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