Opinión

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Cara a Cara

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13 de junio de 2022, 4:00 AM
13 de junio de 2022, 4:00 AM

En Bolivia se instala una peligrosa costumbre: normalizar lo que está mal. La semana pasada hubo una protesta en El Alto, protagonizada por ‘padres de familia’ contra la alcaldesa de esa ciudad, Eva Copa. Fue un bloqueo que perjudicó a los pobladores de ese municipio, pero después tomó otros vuelos nefastos con el cerco al edificio municipal y la retención de unas 700 personas (entre funcionarios públicos y ciudadanos que hacían trámites) y terminó con la amenaza de quemar la casa de la edil. Las dos últimas acciones son delictivas, pero quienes las propusieron están libres e impunes. Todo eso pasa a vista y paciencia de la Policía y del Ministerio Público que, con su inacción, dejan certeza de cuán indefensos están los bolivianos.

 Bloqueos contra opositores. En las últimas semanas hay una seguidilla de protestas en regiones que no comulgan con la línea más radical del Movimiento Al Socialismo. La región productiva de Santa Cruz soportó dos semanas de bloqueos. La semana pasada, el conflicto se trasladó a El Alto. En ambos casos se señala a Evo Morales y sus seguidores como los gestores. La sensación de crisis social es creciente y puede salirse de control. Paralelamente está la crítica, cada vez más dura, del jefe del MAS contra el presidente de Bolivia. Tendrá que hilar fino el Gobierno nacional para extremar acciones e impedir que este tipo de hechos, que parecen aislados, no desestabilicen a su gestión.

 La mejor noticia de la semana es la Feria del Libro. El acontecimiento llegó a su fin con resultados por demás de satisfactorios. Aplausos para quienes hicieron que sea posible y que tenga tanto éxito.

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