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26 de julio de 2022, 7:37 AM
26 de julio de 2022, 7:37 AM

Bolivia o el mundo del revés. Caso 1. Una marcha contra la injusticia fue combatida por militantes, seguidores y empleados públicos del MAS, quienes no solo los insultaron, sino que también les tiraron tomates, piedras y hasta cachorros de dinamita. Los tres detenidos de la jornada estaban en la marcha y no entre los agresores. Caso 2. Encapuchados y armados volvieron a entrar a un predio agrícola, golpearon, robaron y quemaron casas. Más de dos días después, la Policía no lograba entrar al escenario del conflicto por amenazas de más agresiones. El locuaz ministro de Gobierno ha callado sobre este tema. Caso 3. Cinco policías fueron golpeados en Chapare por detener a dos traficantes de droga. Una turba golpeó a los uniformados y liberó a las narcotraficantes. Pasó en la zona liderada por Evo Morales. Hasta ahora no se ha identificado a los agresores.

 Y mientras la impunidad se campea en hechos graves, en Santa Cruz abundaron los policías el día del paro. Un ministro, que parece no tener mucho oficio, dejó su pega y se dedicó a vociferar contra la dirigencia cruceña. Se trasladó nada más que hasta Santa Cruz de la Sierra, quizás pensando que ese puede ser su mayor mérito con el MAS, en vez de ocuparse de que las carreteras estén bien o que los aeropuertos dejen de tener tantos problemas como los que tienen.

El brazo de la ley alcanza a los opositores, pero no a los afines. Esa es una muestra más de lo mal que está la justicia. Cuando en Santa Cruz hay reivindicaciones también aparecen las excusas del Gobierno central para atacar y no atender.

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