OpiniónOPINIÓN

Cara a Cara

27 de septiembre de 2022, 4:00 AM
27 de septiembre de 2022, 4:00 AM

Destituyeron al presidente del BID por favorecer a su amante en ese organismo internacional. En cuanto Mauricio Claver-Carone fue elegido en el cargo contrató a una Jessica B. como empleada del organismo multilateral, con quien tenía una relación amorosa. Al hacerlo violó las reglas de la institución, ya que, tras la contratación, la mujer fue ascendida hasta terminar como jefa de gabinete y su sueldo creció en dos ocasiones hasta superar los 400.000 dólares anuales. Las mejoras en la condición laboral de la funcionaria no fueron por méritos demostrados, sino por un vínculo amoroso, que no tiene que ver con lo profesional.

 La práctica cometida en el BID, ahora motivo de un escándalo internacional, es frecuente en instituciones públicas y privadas de otros países, incluido Bolivia. Favorecimiento a empleados o empleadas para pagar favores sexuales o dar compensaciones al calor de la pasión de quienes tienen el poder. Esa conducta no solo es tolerada, sino que muchas veces es aplaudida por el entorno: sean iguales o subordinados que observan sin cuestionarse si es correcto o no. ¿Se puede llamar acoso? En algunos casos sí, pero en otros hay una connivencia en la que ganan los amantes y pierde el recurso humano de la institución o la empresa.

 La destitución del presidente del BID fue por vulnerar la reglamentación interna, por abusar de la confianza en él depositada. El daño que se causa es fuerte contra los que se esfuerzan en lo profesional y, muchas veces, se sienten postergados porque se favorece a quien se acuesta con el jefe. Sin duda, son prácticas mayormente machistas que deben ser desterradas.

Tags