Opinión

Cara a cara

3 de octubre de 2022, 4:05 AM
3 de octubre de 2022, 4:05 AM

No es quién filtró el informe de la CIDH lo que importa, sino lo que éste dice. El expresidente Evo Morales pretende centrar la atención en quién divulgó el documento, porque seguramente en su lógica lo que pasó en el hotel Las Américas no debería revelarse jamás. Pues la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dio a conocer que se cometieron asesinatos extrajudiciales y torturas a los detenidos, que se abusó de la detención preventiva y se la convirtió en punitiva, entre otras cosas. Ese es el fondo del asunto. Ahora o después se iba a conocer la información. ¿Qué se hará con ella? La CIDH plantea que si el Gobierno de Bolivia no procesa a los responsables, será el Estado boliviano el enjuiciado en una corte internacional. Más allá de eso, lo que hubo es de terror y hay responsables identificados. ¿Es que acaso todo esto quedará en la impunidad?

Se equivocan el presidente y el Gobierno central al afirmar que el cabildo de millón y medio de personas es la voluntad de unos cuantos políticos opositores. Que no haya confusión, la voz de los cruceños no es la voz de unos cuantos radicales. El pedido es que haya censo en 2023 por la necesidad y el derecho de saber cuántos somos y cómo estamos. Todo lo demás solo son argumentos para no atender una demanda legal y legítima. Y lo malo es que cuando hay cerrazón y desconfianza solo se escucha lo que conviene, en este caso solo se escuchan los argumentos para decirle no a Santa Cruz. Un grave error del mandatario y sus colaboradores.

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