OpiniónOPINIÓN

Cara a Cara

El Deber logo
7 de octubre de 2022, 4:00 AM
7 de octubre de 2022, 4:00 AM

La ira de Platiní. Erwin Sánchez se salió de control en sus expresiones, eso no se puede negar. Pero detrás de los términos inusuales para decirse en público hay un hombre incomprendido que tiene derecho a perder la cordura, que se siente juzgado y mal valorado.

El equipo que dirige ganó 3-1, hizo un gran partido, está a un paso de clasificar para la Copa Libertadores y sin embargo una parte de la hinchada lo insultó desde una tribuna. Hace poco, se enfrentó solo al vicepresidente de la Federación Boliviana de Fútbol y estuvo amenazado de ser enjuiciado solo por un intrascendente cambio de una vocal en un apellido.

 A Sánchez suelen juzgarlo también por su carácter, como si sonreír fuera más importante que ganar partidos o hacer buen fútbol en la cancha. En este deporte hay tres posibles resultados: ganar, empatar o perder; pero hay hinchas que entienden que si el DT un día empata o pierde hay que crucificarlo y hacen de él el destinatario de la furia irracional, lo hunden con memes y hasta le cambian el oficio a su madre. Que él un día reaccione con igual irracionalidad no tiene nada de malo.

Tags