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Cara a Cara

11 de octubre de 2022, 4:00 AM
11 de octubre de 2022, 4:00 AM

No son concesiones. Los avances de la mujer se luchan y se consiguen a puro pulmón. No se trata de desplazar a los hombres o pretender que unos son mejores que otros. Se trata de alcanzar un estado de igualdad, porque iguales somos en capacidades y en habilidades. Se trata de mirar la vida con atención y darse cuenta de que la discriminación (aunque sea positiva) perjudica a ellos y a ellas. En los hechos, las mujeres generan ingresos para el hogar, toman decisiones y asumen responsabilidades en los lugares donde se desempeñan. En los hechos, muchas madres son abandonadas con hijos pequeños y sacan garra para salir adelante hasta que lo consiguen y se sienten orgullosas, mientras en muchas estructuras de la sociedad se las juzga por trabajar mucho o aspirar a la realización profesional.

 En Bolivia hay muchos avances de papel. La paridad en las listas para los cargos de representación se acaba cuando los hombres presionan a las mujeres a renunciar para ceder sus cargos, historias hay muchas. En los hechos, ellas ocupan porcentajes mínimos en cargos de dirección o en roles ejecutivos.

Sin duda, se abren surcos valiosos, pero el camino aún es largo hacia adelante. El primer paso es tomar conciencia. Ver qué acciones cotidianas tienen patrones machistas aún sin darnos cuenta. El siguiente es abrir la mente y creer en la capacidad de las personas, independientemente del género al que pertenecen. En la casa veamos si hay diferencias entre los hijos y las hijas, cuáles se alimentan y, sobre todo, por qué. La transformación no es posible si no parte de la individualidad.

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