OpiniónOPINIÓN

Cara a Cara

20 de octubre de 2022, 4:00 AM
20 de octubre de 2022, 4:00 AM

No hay coherencia en el discurso gubernamental, como si no hubiera una sola línea de acción frente al Censo de Población y Vivienda. Por un lado, un par de ministros trabajaron la posibilidad de acercarse y dialogar con el comité impulsor del censo, que lidera el rector de la universidad estatal, Vicente Cuéllar. En el mismo gabinete, hay otros dos ministros que atizan el fuego con adjetivos calificativos contra el gobernador y anuncian luto en Santa Cruz. Entretanto, los extremos del MAS exacerban la beligerancia y poco les falta para anunciar guerra, alentados por el jefe del MAS, que observa desde Chapare el curso de los acontecimientos. La falta de conexión demostrada en el Ejecutivo nacional abre las compuertas a que el tema se desborde y genere escenarios peligrosos.

 Resulta increíble que la fecha del censo sea un asunto que el Gobierno no puede resolver. En este momento ni siquiera se sabe quién es el director del INE. Y tampoco hay argumentos razonables para extender tanto los plazos. Tales actitudes conducen a pensar que el Gobierno minimiza a Santa Cruz y demuestra un irrespeto por la demanda de una región que pesa un tercio del país, en población, en aporte al PIB y en generación de alimentos.

 ¿A quién le interesa el diálogo y a quién la violencia? Responder esas dos preguntas ayudará a saber qué intereses hay detrás de todo esto. La ciudadanía, que no hace política y que trabaja día a día, será la que pague la alta factura de la sordera gubernamental y el radicalismo que se encuentra en los dos lados de la vereda.

Tags