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21 de octubre de 2022, 4:00 AM
21 de octubre de 2022, 4:00 AM

La huida del tirano. La memoria suele ser frágil y tiende a olvidar muy pronto lo importante. En ocasiones, como si se tratara de un disco duro, la nueva información reemplaza a la antigua, a la manera de un desalojo, y en ese ejercicio se produce una peligrosa usurpación de los hechos para instaurar nuevas ‘verdades’ que a fuerza de reiteración podrían terminar dándose por válidas. ¿Para qué toda esta introducción? Para recordar que hace tres años en Bolivia se produjo un descarado fraude electoral que ordenó Evo Morales a sus operadores del vergonzoso Tribunal Supremo Electoral de entonces, integrado por María Eugenia Choque, Antonio Costas, Edgar Gonzales, Lucy Cruz, Idelfonso Mamani y Lidia Iriarte. No hay que olvidar sus nombres.

La noche de la elección, el 20 de octubre de 2019, el sistema de Transmisión Rápida de Datos Preliminares (TREP) al 95,6 por ciento de los votos establecía que la diferencia de votos entre Evo Morales y Carlos Mesa era menor a los 10 puntos. Por tanto, el país debía ir a una segunda vuelta. A la 19:40 de ese día, extrañamente el TREP dejó de actualizar datos y se paralizó. La explicación infantil de los vocales masistas de entonces fue que detuvieron el TREP porque los resultados oficiales ya se estaban publicando.

Al día siguiente, los vocales dijeron que Evo Morales ganó las elecciones en primera vuelta con más del 10 por ciento de votos. Y allí se desató toda la furia de un pueblo engañado. Días después, el cocalero del fraude huía en un avión al que algunos países le prohibieron volar en sus cielos.

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