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Cara a Cara

26 de octubre de 2022, 4:00 AM
26 de octubre de 2022, 4:00 AM

Como nadie de su entorno palaciego parece dispuesto a hacerlo, con el mejor propósito, hay que advertirle al presidente Luis Arce que las llamas crepitantes de la conflictividad amenazan con incendiar el país, sin que él parezca haberlo notado. Mientras en la siempre rebelde e indomable Santa Cruz se cumple un paro indefinido por un censo que beneficie a todos, miles de mineros cooperativistas tienen bloqueadas carreteras y caotizada la ciudad de La Paz donde también están movilizados el magisterio y otros sectores. Otras regiones se han adherido a la demanda cruceña y al Gobierno no se le ha ocurrido nada peor que la represión con fuerzas policiales y grupos de choque contra ciudadanos que ejercen su derecho constitucional a la protesta.

 No obstante, Arce se mantiene impasible y, sin más, le echa el fardo de los problemas que es incapaz de atender y resolver, a la “vieja derecha y sus aventuras golpistas”, según una de sus últimas y trilladas expresiones. Muy cerca suyo, -por si tampoco lo ha advertido-, alguien muy taimado se relame por volver a sentarse en el sillón presidencial y, con tal de lograrlo, por su ambición desmedida de poder, sería capaz de cualquier cosa. Al fin y al cabo, la democracia bajo amenaza de autoritarios y forajidos, es lo que menos le importa.

 Presidente Arce, gobierne para todos y deje de hacerlo al revés. El país demanda un golpe de timón, firme y urgente, que corrija el rumbo errático de la nave del Estado que a Ud. le fue confiada por millones de bolivianos que no quieren el naufragio de su fe y de su esperanza.

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