Opinión

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Cara a Cara

20 de noviembre de 2022, 4:00 AM
20 de noviembre de 2022, 4:00 AM

En la memoria colectiva de los cruceños tiene un registro significativo este domingo 20 de noviembre: Se cumplen 30 días del paro indefinido por un censo ‘oportuno y transparente’ y hace una semana, al pie del Cristo Redentor, se reunía el mayor cabildo de la historia para demandar, entre otras cosas, una nueva relación política de Santa Cruz con el Estado centralista. El maltrato, la indiferencia y el ninguneo recurrentes han llevado al hastío.

 Desde hace un mes, se mantiene paralizada la ‘locomotora económica’ del país. La región que produce alimentos para más del 70% de los bolivianos. Las pérdidas económicas son cuantiosas. Pero al Gobierno de Luis Arce no se le ha movido un pelo. Sus colaboradores no han hecho nada distinto de descalificar la protesta de los ‘croaceños’. De buscarle pelos a la leche. El presidente se ha mantenido imperturbable. Como si nada estuviera pasando en Santa Cruz. Como si la región no formara parte del Estado nacional y sus legítimas demandas importaran un pepino.

 La violencia desatada desde el Estado fue lo peor de este ‘conflicto del absurdo’ que es de completa responsabilidad del Ejecutivo. Por la total falta de seriedad y transparencia en torno a la encuesta nacional. Por la ineficiencia palmaria del INE como brazo operativo. Los cercos, el desabastecimiento, las agresiones de grupos de choque protegidos por la Policía del masismo y otras tropelías aún impunes, no surtieron otro efecto que el de fortalecer la unidad, las rebeldías y el espíritu de lucha de hombres y mujeres del pueblo cruceño digno y soberano.

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