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Cara a Cara

23 de noviembre de 2022, 4:00 AM
23 de noviembre de 2022, 4:00 AM

En momentos de incertidumbre y de tensiones, cuando el país espera otras actitudes y mensajes de quienes los conducen, el presidente Arce está desempeñando el papel de fogonero infatigable atizando el conflicto y arrastrando a Bolivia hasta el despeñadero. Lo hace sin dar la talla de jefe de Estado, sin entender que por mandato constitucional debe y tiene que gobernar para todos.

 Buscando curarse en salud de su paranoia golpista machaca con convocatorias “a defender en las calles lo que se consiguió en las urnas” (¿a punta de metralla y al grito de ahora sí, guerra civil, señor presidente?). Y proclama a los cuatro vientos que hará respetar la democracia. Sí, la misma democracia que el masismo envilecido ha manoseado y prostituido durante más de tres lustros. Y lo sigue haciendo sin pena ni rubor alguno porque no la valora y en vez de respetarla, cuidarla y fortalecerla, la desprecia y la maltrata de ruin modo.

 En discurso de plazuela, denunció la “política del matonaje” aplicada con el paro que Santa Cruz cumple por un censo oportuno y transparente. Política del matonaje, señor presidente, es con la que su Gobierno se ha ensañado contra cruceñas y cruceños movilizados por una demanda legítima en la que Ud. se ha estornudado y por la que son atacados violentamente por grupos irregulares que resguarda la Policía. La política pervertida y embustera no apagará nunca la luz de la verdad. Ni doblegará jamás a pueblos, como el cruceño, que aman vivir en libertad, en paz y en democracia.

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