Opinión

OPINIÓN

Cara a Cara

.

27 de noviembre de 2022, 7:05 AM
27 de noviembre de 2022, 7:05 AM

La Central Obrera Boliviana conmemoró sus 70 años de fundación en abril pasado. Es considerado como el instrumento de lucha que unificó a los sindicatos en defensa de los derechos de los trabajadores bolivianos. Juan Lechín Oquendo, Simón Reyes, Víctor López, Édgar ‘Huracán’ Ramírez y Óscar Salas son considerados como los ‘líderes históricos’ de la organización. Bajo su conducción, la COB adquirió peso e influencia innegables apuntalando reivindicaciones sociales del obrerismo nacional. Siete décadas después, parece tener perdidos el rumbo y su independencia. Su identificación con la línea política oficialista es más que evidente y velar por los trabajadores y sus intereses, dejó de ser su principal objetivo.

El actual ejecutivo cobista, Juan Carlos Huarachi, está a distancia insalvable de sus antecesores y su conducción errática se refleja en el debilitamiento institucional del ente matriz laboral. Huarachi dio pasos en falso al pretender ganar notoriedad pública. Lo hizo últimamente cuando solicitó al presidente Arce un ‘estado de excepción’ en Santa Cruz para neutralizar la demanda cruceña por el censo. Luego, disparatadamente, fijó un plazo de 72 horas para que los promotores del paro abandonen el país, citando entre ellos a ‘croatas y yugoslavios’. Por último proclamó su derecho propietario sobre la región. “Nosotros somos los dueños, los que hemos construido Santa Cruz”. Al pobre  Huarachi le ocurren dos cosas bajo el casco minero: Su cabeza se calienta y sus neuronas entran en corte.

Tags