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Cara a Cara

7 de diciembre de 2022, 4:00 AM
7 de diciembre de 2022, 4:00 AM

Mientras arrecia la cacería de sus líderes por ‘varios delitos’ durante el paro, el presidente Arce mantiene con Santa Cruz una línea dura de confrontación. Ha calificado como “versión caricaturizada del regionalismo federalista” la demanda del mayor cabildo de la historia para revisar una tóxica relación política con el Estado. Sin saberse a qué santo, Arce afirmó que “Bolivia es más grande que una finca y no perderá más territorio por mucho que a la élite antipatria le cueste aceptarlo.” Desde una región que hace tiempo muy largo dejó de ser el quinto patio del país, millones de ciudadanos movilizados espontáneamente porque se hastiaron del embuste y ninguneo centralista, son capaces de pulverizar a los verdaderos ‘antipatria.’ Para los muy duros de entendederas, lo harán porque quieren seguir viviendo en libertad y en democracia. Cueste lo que cueste.

 “El Estado tiene sus maneras y formas para establecer justicia”, dijo el vocero presidencial a tiempo de advertir que los conductores del comité interinstitucional deben responder “antes o después” por la violencia, las muertes y pérdidas por el paro. Es una patraña recién sacada del horno con inconfundible sello azul. Ancha para unos y angosta para otros, es una de las formas de la administración de justicia que se va por el retrete, cooptada y manipulada por el Gobierno. Falta una charla magistral del locuaz vocero sobre el funcionamiento del ‘inmaculado’ sistema judicial y su relación con el poder de turno. A ver si nos acabamos de enterar de algo novedoso en la materia.

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