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Cara a Cara

28 de diciembre de 2022, 4:00 AM
28 de diciembre de 2022, 4:00 AM

Mientras el Gobierno de Luis Arce se mantiene en silencio sepulcral y se cruzan de brazos instituciones y autoridades cruceñas, el aeropuerto de Viru Viru ve marchitarse, año tras año, la oportunidad de convertirse en un hub o centro de conexión internacional para el transporte de pasajeros y carga. Lo favorecen una estratégica situación geográfica, su elevación, sus condiciones climáticas y la baja densidad del movimiento aéreo. En América Latina funcionan tres hubs: El de Tocumen en Panamá, Jorge Chávez en Lima, Perú, y Guarulhos en San Pablo, Brasil. Los dos últimos están saturados por el enorme tráfico sobre ellos y por esta razón el mundo de la aviación civil busca otra opción para aliviar el problema en el continente. Esa opción, más que atractiva, la representa aún Viru Viru.

 En marzo de 2019 varias firmas de Europa y Asia se reunieron en Santa Cruz junto al BID para examinar las posibilidades de la terminal cruceña. En octubre fue suscrito con la francesa ADP un memorándum por $us 240 millones para construir y operar el hub en Viru Viru mientras que en septiembre de 2020, durante el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez, fue lanzado el decreto para viabilizar el proyecto.

 Pero desde entonces no se ha vuelto a hablar del tema. Ni el locuaz ministro Montaño lo ha hecho, más ocupado en perseguir al gobernador cruceño. Si algo falta para concretar el ambicioso emprendimiento del hub en Viru Viru con beneficios innegables para la región y el país es voluntad política. Si hay otra razón, es necesario demandarla y conocerla.

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