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Cara a Cara

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1 de enero de 2023, 4:00 AM
1 de enero de 2023, 4:00 AM

El debido proceso es un derecho fundamental o humano de toda persona y que le faculta a exigir del Estado un juzgamiento imparcial y justo ante juez competente, responsable e independiente. Un juez que, entre otras cosas, no esconda la ‘cara-dura’ como lo hizo un tal Pacheco. Los pilares fundamentales del debido proceso son el derecho a la defensa, el respeto por las formalidades y la presunción de inocencia.

 Sin que se le mueva un pelín, el ministro de Justicia, Iván Lima, fue el primero en hablar por el Gobierno sobre la aprehensión del gobernador Luis Fernando Camacho. Dijo que el hecho no puede discutirse porque ha respetado “en su máximo grado” el debido proceso. ¡Camacho debería agradecerlo y sentirse afortunado! Y es que Lima negó abuso o secuestro cuando un grupo especial de la Policía lo interceptó violentamente, lo trasladó a Viru Viru desde donde un helicóptero lo llevó hasta La Paz. Por cinco horas no se supo de su paradero.

 Pero según cháchara del mismo ministro, ni la orden de aprehensión (que no vio Camacho), ni la actuación de la Policía (muchachos de delicado trato) ni la audiencia cautelar (pantomima judicial) pueden ser discutidos en el ámbito del debido proceso “respetado escrupulosamente.” El que habló en serio sobre el caso fue el secretario General de la ONU, António Guterres. Pidió “máxima moderación” a los actores políticos y sociales del país. Resaltó, además, la importancia de adherirse al Estado de derecho y asegurar el debido proceso y la transparencia en actos judiciales. Es lo que, en verdad, ya no existe en Bolivia, señor Guterres.

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