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Cara a Cara

17 de enero de 2023, 4:00 AM
17 de enero de 2023, 4:00 AM

En menos de un mes habrá elecciones en el Comité pro Santa Cruz. Esta institución nació en 1950, cuando comenzaban las luchas por las regalías y cuando esta región era un rincón olvidado del país, sin atención de los gobiernos de turno. A lo largo del tiempo ha sido el epicentro de las reivindicaciones regionales y nacionales: descentralización, autonomía, federalismo; fue también la entidad convocante para pedir respeto al voto de los bolivianos en 2019; censo en 2022 y libertad de presos políticos en 2023. Por esa razón, es trascendente la elección del próximo presidente, ya que su voz –aunque a muchos disguste- es convocante para organizaciones de la sociedad civil de otras regiones, como para el poder político de turno.

 Es el comité del departamento más poblado de Bolivia, donde conviven collas, cambas, chapacos y extranjeros, lo que obliga a plantear un liderazgo inclusivo (más allá de la foto), donde todos se sientan representados. El Comité pro Santa Cruz tiene la oportunidad de replantearse muchas cosas: presencia femenina en la directiva o por qué no en la presidencia; presencia de pueblos indígenas, de organizaciones populares con tanta voz como las profesionales, empresariales o las fraternidades.

Esta es una de las elecciones más trascendentales. Es por eso que quienes tienen representación en la Asamblea de la Cruceñidad y en el directorio deben asumir la responsabilidad que conlleva la proclamación de candidatos en un momento de alta tensión para Santa Cruz y para Bolivia. Quien sea elegido tendría que estar a la altura del desafío.

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