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Cara a Cara

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19 de enero de 2023, 7:00 AM
19 de enero de 2023, 7:00 AM

La posverdad es ahora contenido educativo en Bolivia. Desde que Evo Morales renunció a la Presidencia, el MAS ha pretendido instalar, sin éxito, que en Bolivia hubo un golpe de Estado, con el fin de esconder la manipulación de las elecciones de 2019. El relato ha sido llevado al cine, a muchos libros, a mensajes en los canales del Estado y otros afines al Gobierno, pero no logra calar en la mente del ciudadano, que sabe (porque lo vivió) lo que realmente pasó en ese momento en el país. Ahora el Gobierno pretende dar un paso más, insertando el golpe como contenido histórico para los estudiantes de sexto de secundaria. Expertos cuestionan la manipulación de la realidad con un fin político.

 Usar la educación para afianzar un relato político es algo muy grave. La formación de los niños y los jóvenes debería ser una tarea de altísima responsabilidad, porque se está construyendo el presente y el futuro del país. La Iglesia católica exhortó a que los padres y madres de familia acompañen con una mirada crítica la formación de sus hijos. Lo ideal sería confiar en el Estado, pero si el Estado solo imparte contenidos sesgados y acordes a sus intereses partidarios, deja un enorme vacío y profundiza las diferencias entre bolivianos.

 En vez de generar contenidos distorsionados, el Ministerio de Educación podría capacitar a los maestros para que estén a la altura de lo que les van a exigir: clases de robótica, de inglés y de otras materias para las que los docentes piden soporte de conocimiento.

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