Opinión

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Cara a Cara

25 de enero de 2023, 4:00 AM
25 de enero de 2023, 4:00 AM

Unas desatinadas declaraciones del presidente Luis Arce han llevado las relaciones entre Bolivia y Perú, otrora fluidas, cordiales y respetuosas, a un inédito y preocupante tensionamiento. Hace poco, el expresidente Evo Morales fue declarado ‘persona non grata’ e impedido de ingresar al vecino país “por su negativo activismo político en Perú y su evidente injerencia e intromisión en la agenda del Gobierno”. Como para no quedar atrás del incordio cocalero, Arce no resistió la tentación de meter la cuchara en la crisis peruana diciendo que “el pueblo peruano está en lucha por recuperar su democracia y su derecho a elegir un gobierno que los represente”.

 La respuesta no se hizo esperar. Perú entregó, vía Cancillería, una “enérgica protesta” al embajador boliviano en Lima por las declaraciones de Arce sobre asuntos de política interna y advierte que evalúa otras “acciones” ante nuevos actos de injerencia. Al desatino del mandatario boliviano, una respuesta inopinada correspondió a un congresista peruano que planteó que el Ejército de Perú invada Bolivia “para frenar el apoyo” a las protestas sociales contra el Gobierno de la presidenta Dina Boluarte.

De la torpe advertencia de una invasión al país puede tomar nota el ministro Montaño que, con gran entusiasmo, ha formado y entrena milicias a las que incluso enseñó a cantar y bailar como se vio en el festejo del Estado Plurinacional. Son los ‘guerreros azules’ y, según vociferó su ministro-comandante, estarían dispuestos a defender la patria hasta la muerte. Va de retro, ‘invasores’…

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