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29 de enero de 2023, 7:00 AM
29 de enero de 2023, 7:00 AM

 La cámara Dahua es “sencilla, práctica y eficaz para el espionaje.” Bien se puede camuflar en la pared, según un experto en cámaras de seguridad. Es el mismo dispositivo introducido subrepticiamente y que Luis Fernando Camacho y su esposa Fátima descubrieron empotrado en una de las paredes de su celda en Chonchocoro. Los derechos humanos y civiles del gobernador cruceño, junto a los de su esposa e hijos que se alternaban para acompañarlo en su “prisión preventiva” tras su violento secuestro hace poco más de un mes, han sido literalmente pulverizados. Incluso, la Felcv se negó a recibir la denuncia de sus abogados. Muy probablemente respondiendo a órdenes superiores, sus cancerberos han incurrido en una canallada que los retrata de cuerpo entero y muestra el rostro sombrío de la justicia envilecida y de sus administradores sometidos, como nunca antes, al poder político de turno.

 
 Las primeras ‘declaraciones’ oficiales sobre lo ocurrido resultaron de efecto vomitivo. A no sorprenderse. Al fin y al cabo, salen de boca de catedráticos del embuste con varios años en ejercicio infame. De su lado, el habitualmente ‘distraído’ fiscal general del Estado, aún no inició una investigación de oficio. Y aunque no es mucho lo que pueda esperarse de ellos, los enviados de la CIDH al menos habrán tomado nota del vergonzoso episodio que violentó, con premeditación y alevosía, la dignidad, la honra, la privacidad e intimidad de Camacho y de los suyos. Pero puede que no sea suficiente para calmar la sed de odio y venganza del régimen masista con sus opositores.

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