6 de febrero de 2023, 4:24 AM
6 de febrero de 2023, 4:24 AM

La inmediatez de este tiempo hace que los hechos pasen como en una película. No tardan más que un segundo y vienen otros. El problema es que vamos normalizando situaciones que, en otros tiempos hubieran sido escándalos y hubieran generado algún cambio. Por ejemplo, fuga un reo del supuesto penal de máxima seguridad y no ruedan cabezas, salvo la de la médica que firmó la orden (el eslabón más débil). Paraguay encuentra una avioneta tras otra con droga procedente de Bolivia y en nuestro país eso es como oír llover, nada se mueve y los radares siguen sin funcionar. En el partido de Gobierno se acusan de corrupción, de protección al narcotráfico, de intento de magnicidio y mucho más. La Fiscalía ya debería estar investigando de oficio, pero no lo hace y, mientras tanto, que siga el show.

 La normalización de lo que no es normal también tiene que ver con las promesas incumplidas. Antes se les daba 100 días a las autoridades para cumplir. Llevamos dos años escuchando que se eliminarán los cordones del BRT y se ordenará el tráfico en el primer anillo. Hasta ahora sigue la perorata y nada las acciones.

Y también se ve la violencia como algo más en la sucesión de hechos. 12 mujeres fueron asesinadas, hubo una docena de feminicidios en el primer mes del año. ¿Conmueve la cifra? ¿Alguien se pone a pensar que son hijos sin madre, madres y padres sin hijas? ¿Qué ha pasado con las acciones de despatriarcalización que prometió la ministra de la Presidencia? No hay resultados, no hay campañas, solo hay miles de mujeres vulnerables al lado de hombres violentos.

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