9 de febrero de 2023, 4:00 AM
9 de febrero de 2023, 4:00 AM

Carolina Ribera Áñez, la hija mayor de la expresidenta Jeanine Áñez, se ha convertido en nueva ‘pieza de caza’ de la Fiscalía, brazo operador del poder político en Bolivia y que ha decidido investigarla hasta el tuétano por el delito de una supuesta legitimación de ganancias ilícitas. Es por eso que ha recurrido a una treintena de entidades, entre públicas y privadas, para que le entreguen información a detalle sobre sus actividades en el último tiempo. Como sus cuentas de gastos corrientes. O sus viajes al exterior para denunciar el estado de indefensión en que se encuentra su madre, privada de libertad y sin posibilidad de ser sometida al debido proceso, a un juicio de responsabilidades que corresponde a su investidura, lo que el torpe y sumiso ‘fiscalato’ ignora deliberadamente.

 Lejos de doblegarse ante la perversa persecución política desatada en su contra, Carolina dice no tener nada que esconder. Que ha hecho lo que cualquier hija haría por defender a su madre para conseguir su libertad y un juicio justo. La indagación fiscal sobre ella no ha sido aplicada ni a los más avezados delincuentes que, impunes, se campean por el país. Sobre el caso, la viceministra de Comunicación salió a decir, sin siquiera pestañear, que a la valiente muchacha dizque “se le garantizará el debido proceso y la independencia de los órganos del Estado”. Un Estado bajo un régimen autoritario y un sistema judicial cooptado y corrompido no le garantizan nada a sus ciudadanos. Decir lo contrario es una tomadura de pelo a los bolivianos, curados ya del espanto.

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