10 de marzo de 2023, 4:00 AM
10 de marzo de 2023, 4:00 AM

Entre las ciudades del eje central, la nuestra registra la peor circulación vehicular con sus calles y avenidas convertidas en atolladeros infernales. Mucho menos favorecidas por sus características geográficas, La Paz y Cochabamba han resuelto, en cierta medida, uno de sus principales problemas urbanos. La ‘Llajta’ dio incluso un envidiable salto a la modernidad con el Tren Metropolitano mientras que por las estrechas y empinadas vías de la hoyada paceña transitan sin contratiempos hasta los enormes buses Puma Katari empleados en el transporte masivo. Las líneas del teleférico también representan para sus pasajeros una opción moderna, cómoda y rápida para cubrir distancias.

En cambio, en la capital cruceña el retroceso es evidente. O cualquier avance en la materia es nulo o imperceptible. El caos vehicular afecta la calidad de vida de los vecinos y su propia seguridad en medio de monumentales e insufribles atascos. Los enjambres de motociclistas y ‘delivery’ son la nueva plaga de la circulación. Junto a conductores del transporte público, -y también particulares-, que no respetan ni las normas básicas de tránsito. Si un día cualquiera el alcalde, sus secretarios o asesores quedaran atrapados en los congestionamientos de las llamadas ‘horas pico’, hasta podrían sufrir un ‘patatús’. Entonces, poniéndose en los zapatos de la gente y para darle un respiro a la ciudad, apurarían las soluciones que demanda el problema de la ‘movilidad urbana’ y se cumplirían las promesas de su reordenamiento lanzadas con entusiasmo en tiempos de campaña.

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