24 de marzo de 2023, 4:00 AM
24 de marzo de 2023, 4:00 AM

Nuestro ordenamiento jurídico reconoce el derecho a la propia imagen. Constitucionalmente, los bolivianos y bolivianas tienen derecho a la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y dignidad. Respetar y proteger ese derecho es “deber primordial” del Estado. Pero el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, hace las cosas exactamente al revés. Pisotea la Carta Magna argumentando que cumple un “compromiso de transparencia” (?) Le mete nomás con la vara alta que tiene en el mando policial y sin que a su par de Justicia ni a los proclamados defensores de los DDHH se les mueva un pelo. Por la presentación pública y abusiva de detenidos, el vocero presidencial lo llegó a comparar con un cuestionado exministro, -encarcelado en EEUU-, que hacía lo mismo.

 La última presentación de un detenido por Del Castillo terminó de muy mala manera. Un capitán de Policía, con probable implicancia en hechos delictivos, se resistió a ser mostrado enmanillado proclamando a gritos su inocencia. Fue en bochornosa conferencia de prensa donde, ante la azorada mirada del ministro, el uniformado forcejeó con sus custodios que no pudieron reducirlo ni para quitarle el barbijo y ‘mostrara la cara’ ante las cámaras, como es habitual en estas execrables puestas en escena. Sin su consentimiento y por el principio de respeto a sus derechos humanos, ningún detenido puede ser exhibido como si fuera un trofeo. Pero en tal principio, el ministro y los jefes policiales se estornudan y siguen aplicando una rutina torpe y perversa.

Tags