25 de abril de 2023, 4:00 AM
25 de abril de 2023, 4:00 AM

La famosa ley del oro finalmente fue aprobada en Diputados luego de sortear posiciones encontradas –o, cuando menos, indefinidas– de las tres corrientes predominantes: los arcistas, los evistas y los opositores. Al parecer, el asunto se destrabó gracias a que la votación se hiciera en secreto, de modo que siempre va a quedar la duda de si los que cambiaron de parecer fueron los de un bando o de otro. ¿Cuál es la razón del hermetismo? ¿No quedar mal ante el jefe? ¿Evitar que a alguien se le acuse de venderse al bando contrario? ¿Ejercer la libertad personal de legislar sin ningún tipo de condicionamientos? Ojalá que esta última haya sido la razón del voto secreto, aunque los legisladores deberían hacer este ejercicio siempre de cara al sol, debiéndose únicamente a los ciudadanos que los eligieron.

 El actual vertedero de la urbe cruceña, ubicado en la zona de San Miguel de los Junos, tropieza con un delicado problema: las lagunas que reciben el lixiviado de la basura están llegando a su tope, lo que implica el riesgo de que esas aguas tóxicas rebalsen y contaminen el medioambiente. Esta situación ha obligado a los encargados del recinto a retirar parte del lixiviado en camiones cisternas y llevarlo a alguna cooperativa de agua donde supuestamente le darán el tratamiento adecuado. Este trabajo de hormiga no parece ser el más adecuado para unas instalaciones de tratamiento de basura que apenas tiene cuatro años de funcionamiento y que fueron concebidas para que sirvan a la gran metrópolis por unos 50 años. Se tendrá que determinar si esta es una falla en el diseño o en la operación del vertedero.  

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