26 de abril de 2023, 4:00 AM
26 de abril de 2023, 4:00 AM

Evo Morales está en dificultades, aunque en estos casos suele hacerse el desentendido. Por segunda vez, la Fiscalía de Perú, -donde no tiene pisada y la justicia se hace respetar porque es independiente del poder político-, lo ha citado a declarar, vía virtual, para que responda en el marco de las investigaciones que se le siguen por el “delito de atentado contra la integridad nacional”. La declaración fue reprogramada para el miércoles 10 de mayo, después de que no compareciera el 7 de marzo último.

 En diciembre de 2022, luego de que el Congreso destituyera de la Presidencia a Pedro Castillo, el expresidente boliviano manifestó, -metiendo la cuchara donde no debe-, su preocupación por la crisis política y pidió que se respete la Constitución y la convivencia pacífica y democrática del pueblo peruano. En enero de este año, fue declarado ‘persona non grata’ por el Parlamento del Perú “por sus constantes incitaciones en la política nacional que buscan desequilibrar el orden interno del país”.

 Si Morales no concurre a esta segunda citación, complicará su situación porque la Fiscalía de Puno podría solicitar inmediatamente su detención preventiva con fines de extradición por obstaculizar el accionar de la justicia, según el abogado peruano Andy Carrión en declaraciones al medio Perú21. Para la defensa legal de Morales, se trata de una “persecución política” con sentencia escrita incluida. Sobre el mismo y bullado caso, puede aplicar para el caudillo cocalero y su incontinencia verbal, la sentencia de un viejo refrán que dice “a boca cerrada, no entran moscas”.

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