28 de abril de 2023, 4:00 AM
28 de abril de 2023, 4:00 AM

Intervenido por la ASFI por cesación de pagos, con sus operaciones suspendidas y sus ejecutivos aprehendidos, el banco Fassil se encuentra en penosa agonía. En el estertor final. Tras iniciar operaciones en julio de 2014, se había convertido en el cuarto banco del sistema nacional donde multiplicó su presencia con más de 180 agencias distribuidas por doquier, incluso unas casi pegadas a otras, para ‘estar a la mano’ y captar la mayor cantidad posible de clientes. Ahora están cerradas y bajo fuerte custodia policial.

 El descalabro financiero es de muchos números. Los depósitos recibidos suman la friolera de $us 2.700 millones y los ahorristas afectados son más de 1,3 millones en todo el país. Más de 4.500 trabajadores de Fassil serán sometidos a un plan de “racionalización” para reducir la planilla de pagos, lo que equivale, tras un “balance de corte,” a la pérdida de una cantidad significativa de fuentes formales de empleo y a lanzar más gente a la calle.

 Según el cronograma divulgado por el interventor Carlos Colodro que ha anunciado un proceso “rápido y transparente,” hasta el 12 de mayo se sabrá a qué bancos se transferirán la cartera y los depósitos, mientras la angustia y desesperación de los ahorristas se prolongará hasta el 22 del mismo mes cuando podrían volver a disponer de sus dineros. A tiempo de pedirles “calma’, perdida hace rato junto a su confianza, el Gobierno ha garantizado a los depositantes la devolución de sus ahorros. Sería imperdonable que se les vuelva a fallar, incumpliendo el compromiso asumido.

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