19 de mayo de 2023, 4:00 AM
19 de mayo de 2023, 4:00 AM

Se resolvió el conflicto que, desde comienzos de la semana, bloqueaba en el Puente de la Amistad, entre Montero y Portachuelo, la estratégica carretera que vincula Santa Cruz con el interior del país, con los graves perjuicios que son de imaginar, dificultando el traslado de personas y cargas de uno y otro lado. El diálogo de sordos entre representantes del Gobierno y de los productores demoró una solución oportuna.

  El problema tiene que ver con un par de decretos supremos cuya aplicación puede afectar la normal provisión de diésel para el funcionamiento de la maquinaria y del transporte que el agro utiliza en periodos de siembra y cosecha, como son los que coinciden en la región cruceña en esta época del año. Un problema que también alcanza al transporte público en general, cuyas unidades se observa durante horas en filas interminables en los surtidores para aprovisionarse de combustible. Pasaron tres largos días para que el Gobierno asegure la provisión del combustible; mientras que los productores aceptan los decretos como mecanismos de control para que no haya desvío del carburante.

 Desde hace tiempo, la cultura del conflicto se ha enraizado y extendido en Santa Cruz, el departamento reconocido por su laboriosidad y dinámica productiva ahora severamente alteradas. Paros, huelgas y bloqueos se han vuelto pan nuestro de cada día, una constante penosa, en coincidencia con una prolongada y profunda crisis económica. Cuando equivale a dispararse un tiro en el pie dejar de trabajar o producir un solo día. De tal modo, cae en picada la economía del país y de los sectores productivos.

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