2 de junio de 2023, 4:00 AM
2 de junio de 2023, 4:00 AM

Cada vez que ingreso a TikTok, me topo con una seguidilla de videos en los que funcionarios públicos variopintos son sorprendidos con las manos en la masa. Las imágenes muestran a estos sujetos en situación incómoda, como queriendo ocultar el cobro de coimas, las extorsiones a contribuyentes o su ineptitud para desempeñar el cargo. Más allá de los evidentes hechos irregulares, lo que me llama la atención es la frecuencia con la que TikTok me muestra este tipo de videos. Es como si sus algoritmos hayan determinado que a mí me fascina ver tal contenido, lo cual no es cierto porque suelo ingresar a esa plataforma para buscar algo de entretenimiento y no para amargarme la vida.

 Pero esa abundancia de videos-denuncia también puede ser un indicador que simplemente corrobora los altos índices de corrupción y de ineptitud que existen en las instituciones, las cuales no merecen llamarse como tal, porque lo que menos fomentan es la institucionalidad. Un entrevistado de EL DEBER Radio decía que muchos cargos públicos quedan en manos de funcionarios que simplemente se dedican a recuperar la “inversión” que realizaron al partido. Ese fue su único mérito.

Otro sería el cantar si la única forma de acceder a un cargo público fuera por concurso de méritos, y si la única forma de salir de allí fuera por incompetencia y no por cambio de autoridades electas. Se preservaría la gestión. Se preservaría el conocimiento. Se beneficiaría el público con más y mejores obras. Y en redes sociales se generaría más contenido virtuoso que mafioso. Soñar no cuesta nada.

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