13 de junio de 2023, 4:00 AM
13 de junio de 2023, 4:00 AM

La burocracia consume gran parte de nuestras vidas. Cada paso que damos requiere de trámites, autorizaciones, renovaciones, apostillas, fichas, licencias y, por supuesto, pagos y más pagos. No deja de ser una ironía que el ciudadano que quiere tener sus cosas en orden deba someterse a la buena voluntad de los servidores públicos. En realidad, ¿quién sirve a quién? Lo ideal sería que el sistema lo sirva a uno y no a la inversa. Claro que ha habido mejoras en muchos trámites burocráticos gracias a la tecnología. Hacer citas por internet, por ejemplo, ya es un gran avance.

 Ahora la Alcaldía cruceña ha anunciado que pondrá a disposición del público unas aplicaciones que van a agilizar algunos procesos administrativos. Incluso se habla de que utilizarán códigos QR para que el contribuyente pueda diferenciar a los funcionarios municipales de tramitadores y extorsionadores. Bienvenida la tecnología, pero ésta tendrá que venir acompañada de grandes medidas estructurales que verdaderamente simplifiquen los trámites y ayuden a erradicar los hechos de corrupción que se vienen destapando con alarmante frecuencia.

 Aquí un poco de anarquismo. Hay procesos burocráticos que no tienen razón de ser. La inspección técnica vehicular es uno de ellos. ¿De verdad necesitamos que la Policía nos diga si los frenos de nuestro vehículo sirven o no sirven? Sí, es posible eliminar burocracia e incluso hasta la institución que la genera: Aunque usted no lo crea, hay distritos de Brooklyn, Nueva York, que –hastiados de la brutalidad e ineficiencia de su Policía– están ensayando a velar ellos mismos por su seguridad, ¡sin el concurso de los uniformados!

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