14 de junio de 2023, 4:00 AM
14 de junio de 2023, 4:00 AM

El frío desnuda la pobreza. Cuando bajan las temperaturas y el viento cala los huesos, es cuando se constata que los pobres no tienen ropa abrigada y, muchas veces, ni siquiera tienen techo donde cobijarse o con qué alimentarse. Cuando el termómetro baja a 10 o menos grados centígrados vemos cómo se encienden pequeños braceros que se meten a los cuartos para calentar e intoxicar a sus habitantes. La lluvia y el viento de las últimas horas tumbó un árbol sobre la pieza donde dormían ocho niños y su padre. Cuando hace frío también sale a la luz el abandono en el que viven los ancianos, quienes aparte de padecer dolores en los huesos, deben buscar cómo alimentarse y cómo calentarse. El frío es como el velo que cae y desnuda a esta sociedad de la que participamos todos. ¿Qué hacemos frente a esa realidad?

 El frío también deja ver que la calidad de vida de millones de bolivianos no es como se la pinta en discursos. Es entonces cuando se necesita servicios de salud y cuando éstos muestran su precariedad. En los últimos días, también ha dejado ver en qué condiciones trabajan los gendarmes municipales y cómo, pese a ser mal pagados y mal tratados en sus lugares de trabajo, fueron reubicados en una zona inadecuada de la exterminal. En las rotondas, los indigentes salen a buscar ayuda en mangas de polera y con chinelas, porque no hay más.

La gran distancia entre la Bolivia de los discursos y la Bolivia de la realidad es clara. Pocas veces sirve de algo, porque los que gobiernan se ocupan de otros temas, muchos ficticios para seguir en el poder, pero no se ocupan de las necesidades de los bolivianos.

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