16 de junio de 2023, 4:00 AM
16 de junio de 2023, 4:00 AM

A la inversión privada se la mira con desconfianza en algunos países. Si el escrutinio político es intenso, los inversionistas seguramente mantendrán un perfil bajo y hasta podrían llevar su capital y conocimientos a lugares más amigables. Y ojo que las condiciones no dependen tanto de si los gobiernos son de izquierda o de derecha, sino más bien del pragmatismo y sagacidad con que se encaran los emprendimientos. Alguien que lo entiende así es Marcelo Claure, el empresario boliviano con mayor proyección internacional.

 Claure ha anunciado su próxima gran jugada: la creación de una firma de capital de crecimiento llamada Bicycle Capital, que enfocará sus operaciones en Latinoamérica. La firma ya tiene asegurada una inversión inicial de 440 millones de dólares y espera recaudar 500 millones adicionales. Según el New York Times, Bicycle concentrará sus inversiones en México y Brasil, dos países con gobiernos de izquierda. “Latinoamérica tiene una combinación única de fundadores excelentes, una población con habilidades digitales, y más oportunidades que capital”, dice el empresario boliviano. Ojalá que esta su visión general sea también aplicable a Bolivia. El país necesita de profetas en su tierra.

Las inversiones en Latinoamérica van en ascenso. Los capitales de riesgo alcanzaron los 7.800 millones de dólares en 2022. Algunos de los atractivos para el inversionista extranjero: su alta tasa de crecimiento poblacional; poder adquisitivo de las clases medias; y las facilidades regulatorias. Para subir a esta ola, hay que cambiar el chip de la desconfianza por el chip de las oportunidades.

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