22 de junio de 2023, 4:00 AM
22 de junio de 2023, 4:00 AM

Venta de drogas, agresiones físicas y sexuales están pasando en los colegios. Muy cerca de los maestros y directores sin que lo noten y producen mucho sufrimiento a los niños que son víctimas, mientras que los agresores también acarrean una carga de malos tratos en sus entornos más cercanos. Es una fuerte llamada de atención. No estamos haciendo bien las cosas y ahora toca encaminar con el concurso de todos, porque no se trata de buscar culpables sino de asumir responsabilidades para transformar.

Es preciso revisar los valores que nos mueven en el día a día. Si en un hogar prevalece el chisme, la discriminación con el que es diferente, la burla y/o las peleas, es ese el legado que les dejamos a los hijos, sean de la edad que sean. Si en una casa importa más el tener que el ser, probablemente se está mostrando que no importa pisotear al otro con tal de lograr objetivos personales.

Lamentablemente, los que están en el poder no son la mejor referencia para construir una sociedad generosa, empática y solidaria. El aporte que individualmente se puede hacer a la familia es no dejar que las agresiones, ofensas y pugnas por el poder afecten la dinámica del hogar ni la estabilidad mental o emocional. Y a lo que sí estamos obligados es a exigir que el sistema educativo sea adecuado a lo que necesitamos, que los docentes estén preparados para enseñar y también para contener, para mediar en los problemas que se generan en el aula. Y demandar que quienes dirigen el sistema dejen de mirarlo todo con el filtro político y dogmatizador, para asegurarse de que hay una buena educación en Bolivia y que el fruto de la misma serán bolivianos colaboradores, emprendedores y solidarios.

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